martes, julio 20

Noches eternamente rojas

No, no podía seguir suponiendo cosas absurdas e irreales, cuando mi vida estaba en peligro, sin embargo, las ideas exigían atención en mi cabeza, sin dejarme respirar.
Quería ser capaz de olvidarme de todo lo que obstruía el va y ven de mi respiración, quería ser capaz de huir, aún sabiendo que Samara estaba en un nivel de peligro mayor al mío, quería ser capaz, de abrir los ojos sin que el maldito demonio que tapaba mi boca no me diera miedo, quería... pero sus ojos brillaron de un rojo ardiente, entonces supe que si Samara seguía con vida, yo ya había superado su nivel.
El demonio abrió la boca y grandes colmillos relucieron de sus labios rojos, rojos, como sus propios ojos, el miedo recorrió mi espina dorsal.
-Ahora nada será como antes...-advirtió el maldito demonio- ¿Tienes miedo?- pregunto inquieto, mientras acercaba su boca a mi garganta
Trate de negar con la cabeza, pero su aliento me sobresalto al tiempo que recordé perfectamente el confuso día en el que mi madre se despedía de mi y salía con mi hermana Melanie a un viaje escolar, a pesar de que estaba enojada podía reproducir en mis oídos las palabras que mi madre me había dicho "cuida a tu padre te necesitara en este tiempo, hazlo por mi, y de verdad siento mucho que tenga que faltar a tu presentación, pero Mel es más pequeña y necesita más cuidados" pero eso no era lo que comenzó a atormentarme si no lo que le desee a Melanie aún sabiendo que podía hacerse verdad... pero no solo eso, recordé a mi padre, la carita tierna y angelical de Mel el día que nació, la alegría con la que la espere, y aun que sentí celos por ella, la extrañaba, pero ya no estaba, y todo por mi culpa.
Todos los recuerdos, las miradas, el amor, el odio, la muerte y la culpa desvanecieron cuando sus colmillos traspasaron mi piel, y aunque sus inmortales dientes blancos estaban fríos, un calor se apodero de mi cuerpo, las luces del maloliente baño se apagaron e incluso el olor dejo de percibirse, entonces soltó mi boca y un grito desgarrador emano de ella, aunque ya no gritaba para hacer lo imposible, que alguien me rescatara, sino por el dolor que me producían sus dientes succionando mi sangre, y aunque mi propósito hubiera sido llamar la atención, la música de afuera no me hubiera permitido hacerlo.
Los latidos de mi corazón ya eran sobrenaturales y sobrepasaban mi piel, y después el calor, escalofríos recorrieron cada parte de mi cuerpo, empezando por mis manos, mis brazos y mis pies y piernas simultáneamente, llegando a mi estomago, produciéndome la sensación de caer de lo mas alto de la Montaña Rusa, llegando a mi pecho, deje de respirar, y los latidos de mi corazón ya no se sintieron, mi cuello se movió como si tuviera vida propia, algo callo a mi boca, no sabia que era, pero ni así el dolor disminuyo; en mi cabeza, sentí como si, fuera de los escalofríos, algo cubriera mi cerebro, mis ideas y mis ya lejanos sueños. Mis ojos se abrieron de golpe pero solo pude ver un rojo sangre que no me permitía ver nada mas, hice un esfuerzo por cerrarlos de nuevo entonces, el rostro de mi madre, de mi padre y de Melanie, recorrieron mi mente, tal ves, advirtiendo que ya no los volvería a ver, ni a recordar, que esta seria la única y ultima ves que los tendría conmigo. Tome la mano del estupido vampiro y la apreté clavándole mis uñas, pero se deshizo rápidamente de mi. Trate de recuperar el aliento, pero ya no pude, aunque el aire seguía ahí, ya nada producía en mi…
-Ven, descansa ya es tarde-dijo guiándome a algún lugar, ya no abrí los ojos, solo deje que me llevara
Entonces recordé las palabras dichas por el que, en estos momentos ya me había condenado “ya nada será como antes” y desafortunadamente así seria, pero ya no escuche nada mas…
NADA SERIA COMO ANTES.

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